
Elisa Carrió rompió con el PRO y sacude a la Quinta Sección
En medio de la profunda zozobra política que atraviesa el gobierno nacional por el “Caso Adorni” —donde el PRO endureció su postura frente a Javier Milei—, una nueva y demoledora onda de choque terminó de fragmentar el escenario de la oposición. Elisa “Lilita” Carrió rompió el silencio de manera fulminante. Desde la mítica mesa de Mirtha Legrand, la líder de la Coalición Cívica disparó un arsenal de declaraciones que sepultan definitivamente cualquier intento del macrismo y la UCR de relanzar la antigua alianza de Juntos por el Cambio.
Esta fractura nacional tiene un impacto directo en el armado político del Partido de La Costa y los distritos vecinos de la Quinta Sección Electoral, donde las mesas locales de Juntos por el Cambio venían intentando coordinar una estrategia común de cara a los próximos desafíos legislativos. Las acusaciones de Carrió desarman las estructuras territoriales que unían a los sectores de la Coalición Cívica, el PRO y el radicalismo en toda la región atlántica.
Con la vehemencia institucional que la caracteriza, Carrió no solo invalidó éticamente a la cúpula del PRO, sino que arremetió de forma directa contra el diputado Cristian Ritondo, a quien vinculó con causas de presunto enriquecimiento ilícito, y denunció un complejo entramado de poder ligado a las estructuras del juego porteño.
Acusaciones de corrupción que dinamitan el armado en La Costa
Carrió comenzó su descargo desnudando lo que considera una profunda doble vara en la dirigencia tradicional que hoy busca mostrarse implacable ante las inconsistencias patrimoniales del Jefe de Gabinete libertario. Con dureza, la exdiputada apuntó a la figura de Cristian Ritondo: “Corruptos hay en todos los partidos. Mire, Ritondo, yo lo denuncié por enriquecimiento ilícito, no puede explicar 180 propiedades. O sea que es una hipocresía decir que él va a pedirle la destitución a Adorni”.
Lejos de detenerse en la superficie, la líder de la Coalición Cívica expuso los supuestos vínculos políticos y judiciales que, según su visión, inhabilitan al legislador para erigirse como un fiscal de la transparencia, señalando la supuesta relación de sus allegados con abogados del sector del fútbol y la seguridad. Cuando en la mesa se le consultó si su distancia se debía a diferencias personales, Carrió fue categórica: “Yo no le hablo porque es corrupto”.
Estas declaraciones resuenan con fuerza en el plano local de la Quinta Sección Electoral. En municipios como el Partido de La Costa, Mar Chiquita o General Pueyrredón, los referentes de la Coalición Cívica han mantenido históricamente una postura de fuerte diferenciación ética, y este quiebre formal los obliga a tomar distancia de las principales terminales del PRO bonaerense alineadas con el ritondismo.
El quiebre con Macri y el control del juego en la Quinta Sección
La arremetida de Carrió no se limitó a las segundas líneas, sino que escaló directo hacia el expresidente Mauricio Macri y a los gobernadores y referentes radicales que hoy evalúan un armado común para las legislativas. Para “Lilita”, el pasado reciente de la gestión de Cambiemos anula la autoridad moral del espacio: “Mauricio Macri no puede decir que se predica con el ejemplo. ¡No lo puede decir! Rogelio Frigerio no puede decir que es un ejemplo. Horacio tampoco. Morales tampoco”.
Haciendo una introspección sobre su propio recorrido y los costos políticos que pagó al conformar el extinto frente republicano, Carrió lanzó una de sus confesiones más fuertes: “Con Macri me equivoqué en algo, y me equivoqué mal. Yo dije: 'Bueno, alguien tiene que perder para que la Nación gane'. Yo me fui del radicalismo por temas de corrupción, después tuve que volver a hacer alianzas para poder armar una oposición… Después me tuve que tragar el sapo”.
En esa línea de análisis, la fundadora de la Coalición Cívica apuntó contra las influencias que, según denuncia, manejan los hilos tras bambalinas de los partidos tradicionales y la estructura judicial del país, señalando directamente al expresidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, vinculándolo con el financiamiento de campañas y el control del juego. Cabe recordar que el control de las estructuras del juego, incluidos los bingos y casinos de la Costa Atlántica, siempre ha sido un foco de disputa política recurrente en la Quinta Sección.
Un retiro con heridas y la exigencia de un contrato moral
Visiblemente afectada por el costo humano de sus años de confrontación pública, Carrió justificó su actual distancia de la primera línea electoral, lanzando un fuerte reproche tanto a la dirigencia como al electorado: “Vos no sabés las consecuencias familiares de dolor y de heridas. ¿Para qué? ¿Para que la gente aplauda a los corruptos?”.
Hacia el final de su descargo, en un escenario donde el PRO presiona al Poder Ejecutivo balanceándose entre el rol de aliado parlamentario y el de opositor, Carrió concluyó exigiendo un piso ético elemental para cualquier discusión futura: “¿Vamos a un contrato de mínima decencia? Yo ya no estoy pidiendo nada. El contrato moral es un contrato de mínima decencia”.
Con estas declaraciones textuales, el ventilador de Elisa Carrió no solo dejó expuestas las costuras de la estrategia del PRO frente a la crisis nacional, sino que dinamitó cualquier puente de retorno para un frente opositor unificado en el plano provincial y local. Mientras el macrismo presiona en las altas esferas, en el Partido de La Costa y la región la Coalición Cívica se recluye en sus banderas históricas, dejando en claro que la grieta interna de la oposición tradicional ya es un abismo insalvable.




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