"Llamado a la paz: La Iglesia pide frenar la violencia durante un homenaje al Papa en Luján con referentes políticos."

En un acto cargado de tensión política y simbolismo, monseñor Marcelo Colombo encabezó el homenaje al Papa Francisco en Luján. Con el Gabinete nacional y Axel Kicillof en primera fila, la Iglesia pidió terminar con la agresividad y la indiferencia.
Política y Economía22 de abril de 2026Miguela Lucía PortalesMiguela Lucía Portales

La Basílica de Luján se convirtió este miércoles en el epicentro de los homenajes a Francisco. La ceremonia, presidida por el titular de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, dejó de lado el protocolo para centrarse en una dura crítica a la cultura del enfrentamiento.

"Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos", sentenció Colombo. Aunque el religioso evitó nombres propios, el mensaje fue interpretado unánimemente como una alusión al estilo confrontativo del presidente Javier Milei.

Presencias y ausencias de peso

El auditorio reflejó la fragmentación del escenario político actual:

  • Comitiva oficial: Encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acompañado por ministros clave como Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello y Diego Santilli.

  • Oposición bonaerense: El gobernador Axel Kicillof asistió junto al senador Eduardo "Wado" De Pedro y una nutrida delegación de intendentes.

  • La ausencia clave: Victoria Villarruel, habitual en este tipo de eventos, canceló su asistencia a último momento. Las versiones en los pasillos de la Basílica apuntaron a una negativa de la vicepresidenta a compartir escenario con Adorni, en medio de las recientes polémicas por el patrimonio del jefe de Gabinete.

Autocrítica y cruces de pasillo

Monseñor Colombo no solo apuntó al Gobierno; también ensayó una autocrítica institucional al admitir que la propia Iglesia y la sociedad fueron "mezquinas" al no comprender a tiempo el mensaje global de Francisco.

A la salida del templo, el gobernador Kicillof recogió el guante: "A un año del fallecimiento de Francisco, no alcanza con recordarlo; hay que poner en práctica sus ideales". Al ser consultado sobre si el sermón de Colombo era un mensaje directo al Ejecutivo nacional, el mandatario fue tajante: "Cada uno lo tiene que tomar con seriedad".

Clima de cancha en el templo

El momento de mayor color —y tensión— ocurrió promediando la misa, cuando organizaciones sociales ubicadas al fondo de la nave central rompieron el silencio con cánticos de cancha en apoyo al Papa. El gesto fue recibido con sonrisas en el sector ocupado por la comitiva de Kicillof, marcando un fuerte contraste con la sobriedad que intentaba mantener el bloque oficialista.

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